FACULTAD DE PSICOLOGÍA (UMA)
La parcela del campus de la Universidad de Málaga es sensiblemente plana. El único elemento que condiciona el proyecto es el trazado viario y la forma de la parcela. No existen en el lugar singularidades paisajísticas de algún tipo que marquen una fuerte personalidad.
Serán por tanto las nuevas arquitecturas las que en el futuro le den carácter.
La propuesta está basada en la integración de un organigrama funcional dentro una pieza que se extrae del terreno, como el sólido capaz configurado por los límites de la parcela y la altura máxima permitida. Imaginemos una enorme pieza del terreno que se irá tallando para definir la arquitectura del proyecto. El vaciado responde a las funciones que se le han asignado, adaptándose forma a función y viceversa.
Del conjunto de funciones surge una pequeña ciudad en la que los usos más reservados se articulan por medio de ramas de circulación, tanto en horizontal como en vertical. La movilidad y la densidad nos ha hecho estratificar los usos, quedando en los niveles inferiores los más densos y de mayor movilidad.
La pieza que resulta se hace más densa en los niveles inferiores asociada a la topografía y se aligera en los niveles superiores.
La forma se justifica por su adaptación a los condicionantes de partida y a las funciones que desempeña. Como arquitectura son obligados los valores artísticos y de invención que posee.
Pretendemos que tanto el control del espacio como la identificación de funciones se consiga desde cualquier punto en el que nos encontremos. En consecuencia, de la pieza original se irán desprendiendo sólidos que permiten crear espacios tanto en el interior como el exterior. La transición del espacio público exterior a los espacios más reservados pero igualmente públicos se hace sin solución de continuidad. La mezcla y la vitalidad es una de las virtudes que debe tener cualquier equipamiento público, sobre todo los docentes.