MUSEO NACIONAL DE LA ENERGÍA (PONFERRADA)

Cuando visitamos por primera vez Compostilla I y nos planteamos la posible ampliación y rehabilitación como museo, nos dimos cuenta que resultaba difícil encontrar el acceso al conjunto que formarán la antigua central y las posibles ampliaciones una vez agotada la capacidad del edificio existente.

El planteamiento que nos hemos hecho desde el primer momento, supone la ampliación y rehabilitación del edificio racionalista de Compostilla I y proyectar un "elemento" anexo, que sea el contenedor de todas las dependencias que necesita el museo para funcionar bien, que como reza en las bases del concurso, en muchos casos superan en superficie al espacio expositivo.

Proyectar otro edificio anexo al existente, crea un problema de comprensión de lenguaje de la arquitectura si éste no toma distancia del edificio histórico. Por otra parte, el respeto al edificio existente hace más necesario si cabe, no adosar otra pieza, sino todo lo contrario, debemos separarnos y buscar un nexo de unión entre las funciones que se van a llevar a cabo en el conjunto.

Lo más importante es que el museo funcione adecuadamente para lo que se concibe. Con esto no se quiere restar importancia a otras condiciones, también importantes, de la arquitectura pública; ésta ha de ser un icono integrado en el paisaje, que cualifique el lugar y con el cual éste se identifique. Al mismo tiempo hemos querido mantener la memoria de la ciudad en lo que se refiere a la imagen de Compostilla I y su pasado industrial.

El MNE es como una pequeña ciudad en la que la textura de usos le va a dar vida. No obstante, esa mixtura no debe dar lugar a un desorden que suponga resultados contrarios a los deseados. Al igual que lo haríamos en la planificación de una ciudad, en el conjunto museístico buscamos la estructuración y el orden de los espacios, el equilibrio entre el volumen construido de la antigua central y el volumen ampliado. Tratamos de que la memoria de Compostilla I se funda con la imagen nueva de forma que parezca que siempre ha estado ahí. La cancelación del pasado se produce con naturalidad si se sustituye por algo mejor.